1. Tener claras nuestras necesidades
    Lo primero que debemos hacer a la hora de afrontar la rehabilitación de nuestra casa es determinar cuáles van a ser nuestras necesidades. Aquí es muy importante mentalizarnos que quien hace la vida en la vivienda somos nosotros y no nuestros padres, amigos, conocidos, entendidos varios que con toda su buena intención nos intentan aconsejar bajo los criterios de sus propios gustos personales y no tienen por qué coincidir con los nuestros. Y eso a la larga termina perjudicando más que ayudando.

    Debemos sentarnos tranquilamente y pensar en cómo usamos nuestra vivienda, que cosas nos incomodan que nos gustaría que tuviera, etc. Y hacernos una lista ordenando y priorizando nuestras necesidades. ¿Cuantas habitaciones necesitamos? ¿Tenemos suficientes espacios de almacenamiento? ¿Ducha o bañera? ¿Necesitamos una cocina más grande?

  2. Analizar los puntos fuertes y debiles de la reforma
    Temas como aislamiento, conductos o iluminación requieren una especial atención. También es interesante plantearse la estética que se quiere dar y todos aquellos detalles que se buscan dentro de una casa. Para ello es necesario preparar un proyecto concreto, que se ajuste perfectamente a nuestras necesidades y presupuesto, y así evitar futuros errores. En caso de que lo que queramos hacer supere nuestra capacidad para llevarlo a cabo, es recomendable pedir ayuda a un profesional. Es conveniente solicitar un presupuesto detallado a varios profesionales y así comparar precios. Aunque puede parecer que la contratación de un experto encarecerá la reforma, su asesoramiento puede ahorrarnos dinero.
  3. Esbozar un esquema de la nueva distribución
    Una vez tenemos claro qué es lo que de verdad necesitamos, tenemos que buscar una nueva distribución de los espacios de nuestro hogar. Para ello podemos ayudarnos de algunos bocetos, o usar aplicaciones gratuitas en internet con las que  configurar a groso modo la reforma. En este proceso nos empezarán a surgir nuevas dudas a las que tendremos que ir dando respuesta. ¿Podemos colocar el baño en esta zona de la casa? ¿Esta habitación tiene el espacio suficiente para lo que queremos? ¿Cuántos enchufes necesitamos? ¡Cuánto cuesta todo esto!

    En este punto es importante plantearnos una cosa. ¿Sabemos bien lo que queremos realizar en nuestra vivienda? ¿Necesitamos ayuda de un profesional que nos aconseje sobre la nueva distribución para sacarle el mayor partido controlando desde un inicio los costes del proyecto?

  4. Cuándo compensa reformar
    Si te has comprado una casa con una antigüedad de entre 20 y 30 años lo más recomendable es que realices una reforma, ya no solo por la estética, sino también por su funcionalidad. Probablemente el sistema eléctrico o los sanitarios tengan un funcionamiento más antiguo, o hayan surgido novedades que facilitan su uso.

    Sin embargo, aunque pueda parecer que resulta más rentable comprar una casa nueva de primeras, no siempre es así. Si, por ejemplo, la casa a reformar se ubica en una zona buena de la ciudad, en la que el precio del suelo es elevado, siempre compensará más comprar una casa con más años y reformarla.

    También si vives ya en una casa que necesita una reforma, te saldrá más económico invertir en una reforma que comprar una casa nueva. Los precios de la vivienda han aumentado un 4,7% durante el pasado 2016, registrando la mayor subida desde 2007. Por ello, una reforma es lo más recomendable.

    Reformar una casa te ofrece la posibilidad de adaptarla a tus gustos, algo que no puedes hacer en una vivienda de obra nueva. Una reforma te da la opción de elegir los azulejos, los colores de la pared, las puertas, el sistema de calefacción, los interruptores, etcétera.

  5. Encuentra la mejor empresa para tu reforma
    Hay muchas vías desde las cuales poder contactar con multitud de profesionales y siempre cuando estás en el proceso de búsqueda aparecerán amigos de amigos, conocidos que conocen profesionales que te recomiendan. Habla con cada uno de ellos, infórmate de los servicios que ofrecen y revisa algún trabajo que hayan realizado.

    El único consejo antes de lanzarnos a pedir presupuestos es el de informarnos previamente sobre esa empresa, ver qué trabajos ha realizado previamente, si existen opiniones “fiables” de anteriores clientes y sobre todo ser capaces de apreciar si van a comprender nuestras necesidades.

  6. Compara presupuestos
    Te sorprenderás de las diferencias que hay entre unos y otros. Además, pide siempre presupuesto por la ejecución, es decir, por la mano de obra. Que los materiales que se van a utilizar puedas comprarlos tú, o queden reflejados aparte, para que sepas exactamente cuánto cuesta.

    Una vez hemos seleccionado qué empresas nos van a ofertar el presupuesto de la reforma de nuestra vivienda, comienza una tarea ardua, dificultosa y compleja. Comparar presupuestos es más complicado de lo que parece, en donde todos estamos tentados de cometer un error muy común, dejándonos llevar en nuestra decisión en base al precio final, pensando que todas las empresas nos ofertan lo mismo.

    Una reforma es de por sí un proceso duro y agotador y escoger un profesional basándonos sólo en el precio final de la obra es un gran error y nos puede suponer altos costes mentales y económicos.

    Es esencial revisar toda la documentación y ver que todos los presupuestos entregados estén realmente presupuestando lo mismo, para poder comparar a todos los profesionales bajo las mismas condiciones. Por ello es una gran ventaja tener unas mediciones sobre las que cada profesional pueda realizar su propio presupuesto. Así podremos evitar muchísimos imprevistos y sorpresas, que seguramente de otra forma no estaríamos contemplando.